¿Era Jules Verne un inventor o un visionario?

¿Fue Julio Verne (1828-1905) el más incomprendido de los visionarios del siglo XIX o uno de los inventores más grandes de la pasada centuria? La pregunta deja abierto un gran debate  en el cual se podrían analizar las interioridades de las visiones o los inventos que comenzaron desde su primera novela publicada.
Cuando Julio Verne decidió romper definitivamente las expectativas de su padre de ser un gran abogado para sentarse a escribir libros tenía una idea en la cabeza: tender un puente entre la ciencia y la literatura, acercando los avances científicos y el espíritu de aventura de la época a todos los públicos.
Su inquietud intelectual le llevó a adquirir una cultura científica enciclopédica y a seguir de cerca las expediciones marinas y terrestres, así como los descubrimientos y los numerosos avances de la ciencia que se producían en los países occidentales.
Empleaba sus extraordinarios libros para hacernos viajar “a través de los mundos conocidos y desconocidos” y para plasmar anticipadamente numerosos conocimientos geográficos, geológicos, físicos y astronómicos, amasados por la ciencia moderna.
Verne se limitaba, como él mismo decía, simplemente a realizar una ficción la cual debía convertirse después en un hecho, y cada hecho geográfico y científico contenido en cualquiera de sus libros había sido examinado con mucho cuidado y era escrupulosamente exacto.
Su desbordada imaginación y su capacidad analítica, le llevaron a incluir en sus novelas vaticinios que aún siguen cumpliéndose en la actualidad en materia tanto tecnológica y científica como en geografía, política, economía, sociología y ecología.
Fue un ejemplo para muchos aventureros y científicos, tales como el almirante Byrd, el químico Dimitri Mendeleiev y el cosmonauta Yuri Gagarin. Algunas de sus obras más señaladas son Cinco semanas en globo, Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna, Una ciudad flotante, La isla misteriosa, Robur el conquistador, Aventuras de un niño irlandés, Dueño del mundo, entre otras. Todas ellas han supuesto una fuerte inspiración para numerosas historias modernas, desde Perdidos hasta la genialidad del Dr. Emmet Brown de la trilogía Regreso al Futuro.
De todas las narraciones que escribió una es realmente inquietante: ¿cómo sabía Verne que la ausencia de gravedad en el espacio implica que los cuerpos floten?, se desconoce, pero lo cierto es que describió el fenómeno muchos años antes de que se pudiera comprobar. Les animo a que lean al señor Verne, un adelantado a su tiempo y al nuestro.

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Publicado en Diario de Avisos – Principia 17 de marzo de 2011

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