Descifrando a Turing

Alan Mathison Turing (1912-1954) fue una matemático que nació hace 100 años en Londres y, al igual que Blancanieves, murió asesinado tras comer una manzana envenenada con cianuro, debido a una sociedad que lo persiguió por su condición de homosexual. Tal fue así, que en el año 2009, el primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, emitió un comunicado declarando sus disculpas en nombre del gobierno por el trato que recibió Alan Turing durante sus últimos años de vida.

Pero no nos quedemos sólo en esa parte de su vida. ¿Qué aportó Turing en sus 41 años de vida a la sociedad actual? Pues nada menos que la manera de desarrollar y de entender la informática y la inteligencia artificial.

Su huella quedó impresa en la historia de la humanidad por sus trabajos, convirtiéndolo en uno de los padres de la informática moderna. Su trabajo más famoso fue la demostración de que hay números que no se pueden calcular. En él mostraba por primera vez las famosas máquinas de Turing como modelo matemático del concepto de algoritmo (que éste es definido como un conjunto prescrito de instrucciones o reglas ordenadas y finitas que permite realizar una actividad mediante pasos sucesivos, y que no generen dudas a quien deba realizar dicha actividad).

En el verano de 1934, meditando sobre problemas matemáticos basados en la decisión, Turing tuvo una idea en los prados de Cambridge: utilizar una máquina para modelar el trabajo de cualquier matemático demostrando teoremas o calculando números. Nació así la máquina de Turing. Le llevó dos años escribir el programa de la máquina universal, necesario para resolver el problema de la decisión.

La máquina de Turing fue descrita en un trabajo científico en 1936 como respuesta al ensayo del matemático alemán David Hilbert “On Computable Numbers, with an Application to the Entscheidungsproblem“ donde demostró que las máquinas de Turing serían capaces de realizar cualquier cálculo matemático concebible si fuera representable con un algoritmo. También probó que no existe solución al Entscheidungsproblem (problema de decisión) ya que demuestra que no es posible decidir, en general, algorítmicamente si una máquina de Turing se encuentra en parada o en funcionamiento.

Por lo tanto, una máquina de Turing venía siendo un dispositivo que manipula símbolos sobre una cinta de acuerdo con una tabla de reglas definida. Este modelo computacional puede ser adaptado para simular la lógica de cualquier algoritmo y es particularmente útil en la labor de explicar el funcionamiento de una unidad central de procesos (UCP, digamos que sería el “corazón” de todo ordenador o smartphone que hoy en día usamos). Este modelo de computación supone el avance teórico fundamental que condujo a la noción de programa de almacenamiento de una máquina computadora.

Pero sin lugar a duda, uno de los mayores logros obtenidos por Turing fue vencer a la “Enigma”. Ésta era un dispositivo electromecánico, del tamaño de una máquina de escribir, con una serie de rotores, que ofrecía trillones de combinaciones posibles en el encriptamiento de mensajes. Fue usada para enviar mensajes cifrados por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Alan Turing participó activamente en el desarrollo de dispositivos de análisis criptográfico. Aportó muchas de las ideas que llevaron al posterior éxito en la ruptura del algoritmo de cifrado que utilizaba la máquina, suponiendo un gran avance en la victoria de los aliados en la contienda.

Publicado en Diario de Avisos – Principia 11 de octubre de 2012

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