La chispa de Tesla a la sombra de Edison

Gracias a sus descubrimientos y desarrollo de inventos, tenemos gran parte de las comodidades que disfrutamos en nuestra vida diaria. Pero ¿quiénes fueron Tesla y Edison? Dos genios, inventores y visionarios. Un croata, Nikola Tesla (1856-1943), y un norteamericano, Thomas Alva Edison (1847-1931), que pasaron a la historia por librar la llamada guerra de las corrientes, es decir, la disputa por el descubrimiento y patente de la electricidad. Su enfrentamiento ocurrió a finales del siglo XIX en EE.UU., en donde se libró una guerra comercial en la que Edison, al mando de su compañía General Electric se peleaba con Westinghouse, en donde estaba Tesla como responsable técnico, por la electrificación de ciudades de los Estados Unidos. El sistema de Edison utilizaba corriente continua mientras que el de Tesla se basaba en la corriente alterna (la empleada hoy en día en todos los hogares del mundo).

En aquella época, Edison era un polifacético inventor y afamado empresario, el cual no pasó por la escuela, pero que llegó a patentar más de mil inventos a lo largo de su vida. En cambio, Tesla era un hombre con extraordinarios conocimientos científicos y con brillantes ideas para el desarrollo de nuevas tecnologías, pero bastante desconocido y desacreditado, llegando a convertirse en el gran olvidado en su contribución en la corriente eléctrica. Es de justicia destacar que a Tesla se le debe la invención del motor de inducción polifásico, el cual se sigue usando en la mayor parte de motores eléctricos existentes, participó en la construcción de la primera gran central hidroeléctrica del mundo (en las cataratas del Niágara) y su tecnología de corriente alterna sirvió para iluminar las grandes ciudades. Desarrolló el camino hacia los fluorescentes y diseñó los primeros vehículos de despegue vertical. Además, anticipó el funcionamiento del radar, creó el primer objeto (un barco) dirigido por radiocontrol y se dejó su fortuna y su vida tratando de desarrollar un sistema de transmisión eléctrica inalámbrica que proporcionase energía a todo el mundo.

Tesla, quizás el inventor más genial del siglo XX y una de las mentes más privilegiadas de la historia, el creador de la corriente alterna, inventor de la radio y del control remoto, cultivó en sus últimos años de vida una imagen sobrenatural y misteriosa de sí mismo (aseguraba que era capaz de captar señales extraterrestres, provocar terremotos o que podía partir el planeta por la mitad) que acabaría pasando factura a su credibilidad y a la financiación de sus inventos. Su mente fantasiosa e imaginativa, su obsesión por conducir la energía por el aire y su desbordada creatividad le llevaron a sentenciar algunas de las siguientes visiones: “Cualquier persona, en mar o en tierra, con un aparato sencillo y barato que cabe en un bolsillo, podría recibir noticias de cualquier parte del mundo o mensajes particulares destinados solo al portador, la Tierra se asemejaría, pues, a un inconmensurable cerebro, capaz de emitir una respuesta desde cualquier punto”.

“En las capas altas, la atmósfera está enrarecida. Alcanzar unos cuantos kilómetros de altura en la atmósfera no entraña mayores dificultades que las de índole puramente mecánica. No hay duda de que con las posibilidades que brindan las altas frecuencias y los materiales aislantes, las descargas luminosas podrían surcar kilómetros de aire enrarecido, transportando así una energía de cientos de miles de caballos de fuerza capaces de poner en funcionamiento motores o lámparas, por alejados que estén de la central generadora”. “Si se construye la central pertinente en una región árida y la ponemos en funcionamiento según determinadas observaciones y pautas, podríamos extraer de los océanos cantidades ilimitadas de agua para regar o generar energía eléctrica. Aunque no viviré para verlo, alguien lo conseguirá. Estoy convencido”.

¿Les suena algo la tecnología la cual ya vaticinaba Tesla hace casi cien años?

A pesar del lamentable enfrentamiento, qué hubiese pasado si ambos genios, Edison con sus dotes empresariales y comunicativas, y Tesla con su exquisita formación académica y visionaria, hubieran unido sus fuerzas para desarrollar conjuntamente sus capacidades… desafortunadamente, nunca lo sabremos.

Publicado en Diario de Avisos – Principia 23 de noviembre de 2011

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