Archivo mensual: octubre 2013

Fracking en España

El fracking es una técnica para extraer gas natural de yacimientos no convencionales. Se trata de explotar el gas acumulado en los poros y fisuras de ciertas rocas sedimentarias estratificadas de grano fino o muy fino, generalmente pizarras o margas, cuya poca permeabilidad impide el movimiento del gas a zonas de más fácil extracción. Para ello es necesario realizar cientos de pozos ocupando amplias áreas (la separación entre ellos ronda entre 0,6 a 2 km) e inyectar en ellos millones de litros de agua cargados con un cóctel químico y tóxico para extraerlo. (Se sabe que hay al menos 260 sustancias químicas presentes en alrededor de 197 productos, y algunos de ellos se sabe que son tóxicos, cancerígenos o mutagénicos).

La fracturación hidráulica permite extraer gas de donde antes era imposible: el manto de carbón, capas de pizarra o arenas compactas. Para alcanzarlo, hay que romper las rocas que lo albergan mediante la inyección a alta presión de un compuesto de agua (99,5%), arena y productos químicos a varios kilómetros de profundidad (entre los 2.000 y los 6.000 metros).

La técnica comenzó a usarse en Estados Unidos hace cuarenta años y ha revolucionado su mercado energético. ¿Entre sus logros? Dinamizar la economía, crear empleo (600.000 empleos directos y 1,7 millones inducidos) y disponer de gas al 20% del precio que se paga en Europa. Un argumento que utilizan sus defensores para conseguir que España se suba a este tren energético que, dicen, permitiría reducir la alta dependencia de un país que importa casi la totalidad de los hidrocarburos que consume, lo que cuesta nada menos que 150 millones cada día.

Las mayores críticas al ‘fracking’ están relacionadas con los efectos medioambientales que se atribuyen a esta técnica como el aumento de episodios sísmicos, el riesgo de filtraciones de gas metano a los acuíferos o el excesivo gasto de agua. Para las tareas de fracturación hidráulica se necesitan aproximadamente entre 5.000 y 15.000 metros cúbicos por pozo. «Los riesgos de esta técnica no justifican la escasa rentabilidad que se puede conseguir en un futuro», argumenta Paco Ramos, responsable de Energía de Ecologistas en Acción. La Coordinadora Ecologista de Asturias (CAE) comunicó a la Comisión Europea su oposición a la fractura hidráulica para la extracción de gas en Asturias en el marco del trámite de consultas sobre la extracción de gas prevista en gran parte del oriente asturiano. Advierte del impacto sobre las aguas, de lo impredecible de las consecuencias de la apertura de pozos y de las emisiones de gases de efecto invernadero, entre otras cuestiones.

 

¿Dónde se está desarrollando está técnica en nuestro país (los estudios y la prospección)?

No es fácil determinar en qué zonas se va a aplicar el fracking, ya que las empresas no están obligadas a decirlo hasta que se perfora el pozo. La manera más gráfica y más completa de ver que zonas están ya bajo concesión y, diferenciados por el nivel de avance en los permisos para prospección y explotación, es accediendo a este mapa: (Información oficial Actualizada a 2012. )

¿Qué empresas están detrás?

En el mapa del punto anterior vienen las empresas a las cuales les ha sido concedidos lo diferentes permisos y su nivel de alcance y desarrollo. Pinchando en la hoja 9 se ven todas las que se han repartido las adquisiciones de derechos.
Las empresas dedicadas al fracking han creado un lobby: Shale Gas España. Aquí se pueden ver las empresas implicadas.

¿Cuántos puestos de trabajo se crean?

Los datos que circulan por la red por parte de la industria del sector, toman como referencia que en EE.UU trabajan 1.700.000 trabajadores en 400.000 pozos, es decir, 4,25 por pozo. Estos mismos técnicos sostienen que en España se podrían creer unos 50.000-60.000 empleos. Haciendo la misma regla de 3, entiende y estima esta industria que se explotarán en España unos 13.500 pozos para llegar a esas cifras. Comparando la extensión de EEUU con la de España se puede entender que esperan que la densidad de explotaciones sea algo menos intensa aquí que en EEUU. Allí un pozo cada 24 km2 y aquí uno cada 37 km2 (Datos obtenidos de entrevista a Isaac Álvarez Fernández experto asesor de empresas especializadas en esta técnica) Hay que añadir que la mayoría de esos puestos de trabajo son de baja cualificación, y de baja duración, pues la vida media de cada pozo ronda los 5 años. 

¿Qué peligros tiene para la salud y el medio ambiente?

  • Riesgos durante la perforación: Riesgos de explosión, escapes de gas, escapes de ácido sulfhídrico (muy tóxico en bajas concentraciones), y derrumbes de la formación sobre la tubería. Entre las sustancias disueltas a partir de la fracturación rocosa, donde está el gas y durante el proceso de fractura, se encuentran metales pesados, hidrocarburos y elementos naturales radiactivos.
  • Contaminación de acuíferos: Posibilidades de que una de las fracturas inducidas alcance un acuífero, contaminando el agua con los fluidos de la fracturación y con el propio gas de la formación que se pretende extraer. Cada perforación, necesita unos 200,000 m3 de agua para la fracturación hidráulica. Teniendo en cuenta que los aditivos químicos suelen suponer entorno a un 2% del total de agua introducida, esto supone que en cada pozo se inyectan 4,000 toneladas de productos químicos altamente contaminantes, estos retornan a la superficie (sólo un 15-80% de los mismos) teniendo que ser depurados, si bien no se detallan técnicas reales de depuración y cantidad de fluido que pudiera ser retornados una vez depurados.
  • Contaminación del aire: Muchos de estos aditivos son volátiles pasando a la atmósfera directamente. Por otro lado para el acondicionamiento e inyección en la red de suministro, una cantidad de este gas, en mayor o menor grado dependiendo de la calidad de la explotación, pasará a la atmósfera por escapes y acondicionamiento del mismo. El gas no convencional extraído está formado por metano en su gran parte. Este es un gas de efecto invernadero mucho más potente en la atmósfera, que el propio CO2, en concreto, 23 veces más potente que los gases que se generan en su combustión.
  • Terremotos: Se ha constatado un aumento de la sismicidad coincidiendo con los periodos de fracturación hidráulica. De singular peligrosidad en las cercanías de centrales hidroeléctricas, nucleares, centros logísticos de almacenamiento de combustibles, refinerías, oleoductos, etc.
  • Ocupación del terreno: Se suelen perforar de 1.5 a 3.5 plataformas por km2, con una ocupación de 2 hectáreas por cada una, lo que supone un gran impacto paisajístico. El periodo de ocupación de cada uno de estos pozos es dependiendo de la riqueza energética interna del subsuelo variable entre 5 y 7 años.
  • Especulación económica: Se deja entrever una gran fuerza de los lobbies energéticos estadounidenses para vender el producto de su experiencia e investigación tras años de ensayos y errores. Puede entrar en juego la especulación de que cada país haga creer a los demás los ricos potenciales de este gas que en su interior albergan sus subsuelos.

Situación en otros países

Es EEUU el verdadero motor y exportador de esta técnica y el que está impulsando su expansión en el resto del mundo. En otros países la situación legal está como sigue: En Europa ya se han declarado moratorias o prohibiciones al fracking , como por ejemplo en Francia, Bulgaria, Irlanda, Rumanía, Chequia, o algunos estados alemanes. En otros, como Austria, se imponen límites ambientales muy severos para el uso de la técnica. En Estados Unidos, en donde se está usando ampliamente la fractura hidráulica desde hace una década, la oposición popular está muy extendida tras comprobarse los peligros reales de esta técnica. El documental Gasland expuso la situación y una campaña en contra del fracking ha reunido a un centenar de artistas como Lady Gaga, Yoko Ono, Paul McCartney o Susan Sarandon.

Breve historia de la Química Orgánica

Estupendo post para introducir la Química Orgánica a mis alumnos de ESO y Bachillerato, extraído del siguiente enlace:

http://elcuadernodecalpurniatate.com/2013/10/20/breve-historia-de-la-quimica-organica-por-bernardo-herradon/

Siempre me resultó divertido mover electrones. Aquellas flechas representaban el movimiento de electrones entre átomos de carbono y algún átomo de oxígeno y nitrógeno (que también hay otros átomos en los compuestos orgánicos además de carbono e hidrógeno). Había que tener cuidado con las cargas y vigilar que no nos quedara ningún carbono pentavalente (el peor insulto a un químico orgánico). Si lo hacías bien podías ver que el carbono carbonílico tiene carácter electrófilo, explicar cómo ocurre la reacción  Diels-Alder  entre un dieno y un filodieno (o dienófilo), jugar con la apertura de los epóxidos y con los enolatos de un éster para la condensación de Claisen. La Química Orgánica siempre me resultó creativa y muy entretenida, aunque entre nosotros, los problemas de Química Analítica y, sobre todo, el estudio de los elementos químicos en Química Inorgánica (en especial, de los metales de transición y su Química, la Química de Coordinación) eclipsaban aquellos policiacos de Química Orgánica. Aun así, nunca es tarde, y ahora vuelvo a revivir mis clases de Química Orgánica con mucho gusto de la mano de mi maestro Bernardo Herradón. De hecho, disfruté especialmente explicando la Química Orgánica de 1º Bachillerato en el IES El Espinillo, aunque nunca lo he podido admitir delante del maestro…

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Lo confieso. A veces soy #carbonocentrista. Pero no siempre…¡Vivan los orbitales d!

¿Cómo empezar una clase de Química Orgánica? Habría que hablar del carbono, justificar su covalencia 4 y no 2 como cabría esperar de su teórica configuración electrónica en estado fundamental. Después, en honor a Pauling, la hibridación de orbitales s y p para justificar los enlaces. Y entonces: alcanos, alquenos, alquinos, alcoholes… Propiedades, estructura, nomenclatura y formulación. ¡Sin olvidar la isomería! Pero hay algo que no podemos olvidar. Algo que debe estar presente en las clases de Química Orgánica, al igual que en cualquier clase de Química…¡Su historia! Precisamente, hoy tienes una clase de historia de la Química Orgánica con el maestro Bernardo Herradón. De sus clases, las cuales puedes escuchar en El nanoscopio #2 (del vitalismo al congreso de Karlsruhe) y El nanoscopio #3 (del congreso de Karlsruhe a la estereoquímica) de las notas que tomó la señorita Tate y de los libros leídos por Calpurnia (siempre tenía la manía de pasar los apuntes a limpio y completar con sus libros) surgen estas anotaciones. Esta Breve historia de la Química Orgánica. ¡Empieza la clase! ¡Todos atentos!

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El maestro Bernardo en su despacho preparando su clase. 

Hoy en día se sigue hablando de Química Orgánica, aunque son muchos los textos que prefieren hablar de Química del carbono. ¿Por qué? Digamos que aquello de orgánico vs inorgánico es algo ya obsoleto. En 1675, el químico francés Nicolas Lémery (1645-1715) clasificó los compuestos químicos en 3 grandes grupos (animales, vegetales y minerales) en su Cours de Chimie. Más tarde, en 1784, el gran Lavoisier (1743-1794) demostraría que los compuestos vegetales y animales contenían al menos carbono e hidrógeno y también frecuentemente, nitrógeno y fósforo. Un mismo compuesto podía proceder de una fuente animal y vegetal, perfectamente.  La clasificación de Lémery duró poco… En 1807, Berzelius (1779-1848) propuso la división en compuestos inorgánicos y compuestos orgánicos, en función de si eran o no producidos por seres vivos. Además, los compuestos orgánicos parecían seguir unas leyes distintas a la de los compuestos inorgánicos… Y por supuesto, la obtención de compuestos orgánicos a partir de especies inorgánicas era impensable. La formación de compuestos orgánicos requería una fuerza impulsora, vis vitalis, sólo presente en organismos vivos.

Esta teoría, conocida como teoría de la fuerza vital o del vitalismo empezará a tambalearse en 1828 cuando el químico alemán Friedrich Wohler (1800-1882) escribió a su maestro Berzelius: “He sido capaz de preparar urea sin necesidad de riñones humanos ni caninos”.

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¡No necesito riñones para preparar urea!  Wohler preparó urea a partir de amoniaco y cianato de plomo (II), que al reaccionar formaban cianato de amonio que al calentarse se transformaba en urea. Por cierto, en otros experimentos distintos, Wohler  también obtuvo aluminio.  Fuente: Uruguay Educa.

Pero la urea y lo puramente orgánico no estaban muy lejanos. De hecho, la urea es un producto de desecho presente en la orina. Wohler dio un gran golpe al vitalismo, pero no el golpe mortal. En 1845, Adolph Wilhelm Hermann Kolbe (1818-1884) conseguirá llevar a cabo la síntesis total (obtención de un compuesto a partir de sus elementos constituyentes) del acido etanoico (acético) a partir de carbón vegetal y azufre. No había lugar a dudas. ¡El vitalismo se derrumbaba! Hacia 1850, el químico francés Pierre Eugène Martin Berthelot (1887-1907) había preparado metanol, etanol, etino (acetileno) y metano entre otros compuestos orgánicos. Era el comienzo de la síntesis orgánica y no había sitio para el vitalismo.

París-Berthelot

El chico electrón visitó la tumba de Berthelot  en París en las pasadas vacaciones de Navidad. ¿Recuerdas aquellas crónicas científicas

La Química Orgánica dará un gran impulso en 1856 cuando el joven químico inglés William Henry Perkin (1838-1907) que con 15 años había empezado a investigar en el laboratorio de Hoffman en Londres,  tratando de sintetizar quinina, obtuvo el primer colorante sintético: la malveína o malva de Perkin. Con el joven y rico Perkin comenzará la industria de los colorantes, pinturas, tintas…

perkin

Perkin junto a una prenda teñida con el colorante que él sintetizó. El maestro Herradón nos lo contó en este post.  Fuente: chm.bris.ac.uk

Poco a poco, los conceptos fundamentales de la Química Orgánica irán haciendo su aparición. En 1857, August Kékulé von Stradonitz (1829-1896) y Archibald Couper (1831-1892) establecerían la tetravalencia del carbono y la idea de concatenación (capacidad de los átomos de carbono a unirse formando cadenas que pueden superar el centenar).

concatenación

¡Cadena de átomos de carbono! Notar que es una cadena en zig-zag debido a la hibridación sp3 de los átomos de carbono que la forman. Podría haber tramos lineales de existir un enlace triple, lo que implica hibridación sp para los átomos de carbono. Fuente: jccanalda.es

En 1865, con Loschmidt, Frankland y Hofmann ya había hecho su aparación la idea de enlace simple, doble y triple. Aún así, había estructuras que se resistían. Desde que fue descubierto en 1825 por el gran Michael Faraday, la estructura del benceno se convirtió en un misterio para los químicos orgánicos de la época. Con el sueño de Kékulé en 1865  (aquella serpiente que mordía su cola simulando una estructura anular) llegaría a la idea de anillo (de hecho, hoy seguimos hablando del anillo aromático del benceno).

Kekulé

El sueño de Kekulé, uno de los sueños más productivos en la historia de la Ciencia. Fuente: Todo es Química-2012.

Tras la fórmula de Kékulé vendrán otras más. Cabe destacar las representaciones de Lothar Meyer (1830-1895), Henry Amstrong (1848-1899), Adolf von Baeyer (1837-1917), Adolf Claus (1840-1900), Wilhelm Koerner (1839-1925), Albert Ladenburg (1842-1911) o la de Thiele (1865-1918), entre otros.

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Algunas representaciones del benceno. Fuente: Textos científicos.

A la luz de las teorías de enlace químico de comienzos del siglo XX (Lewis-Kossel-Langmuir, 1916), la estructura del benceno podía ser explicada como un caso de resonancia. Hoy en día, tanto la Teoría del Enlace de Valencia (TEV) como la Teoría de Orbitales Moleculares (TOM) permiten explicar perfectamente la estructura del benceno atendiendo a la deslocalización de la nuble pi por encima y debajo del plano del anillo.

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El enlace sigma en el benceno explica satisfactoriamente con la TEV considerando hibridación sp2 para cada carbono, existiendo solapamiento C(sp2)/ C(sp2) (enlace C-C) y solapamiento C(sp2)-H(1s) (enlace C-H). Cada C dispone de un orbital 2p perpendicular al plano del anillo para formar el enlace pi, que se puede explicar por TOM. Fuente: Quimitube.

bencenoPI

En enlace pi en el benceno puede explicarse por TOM considerando la combinación lineal de los 6 orbitales atómicos 2p (uno de cada C) para formar 6 orbitales moleculares, 3 de carácter enlazante (ocupados) y 6 de carácter antienlazante (vacíos). Fuente:UAM.

Pero dejemos el benceno a un lado. ¿Qué paso después de la teoría del vitalismo? Lo cierto es que la confusión imperaba en la Química Orgánica. ¿Cómo era posible que algo negativo (como el átomo de C) se uniese a algo negativo (como un átomo de cloro) en los compuestos orgánicos? ¿Es que los compuestos orgánicos no obedecen las leyes de los compuestos inorgánicos? Edward Franklan consiguió poner orden en 1852 con el concepto de valencia, quedan atrás otras teorías postvitalismo como la teoría de sustitución, la teoría de los residuos o la teoría de los tipos (1839-1844) defendidas por químicos como Laurent, Gerhardt, Dumas, Hofmann, Williamson o Wurtz, entre otros. Había nacido la Teoría Estructural de la Química Orgánica.

El orden llegó a la Química general en el congreso de Karlsruhe, el primer congreso internacional de Química. Tras el congreso, conceptos como “peso atómico” y “peso molecular” (hoy, masas) quedarían aclarados . Pero en Química Orgánica aún quedaba mucho por hacer. En 1874, el químico francés Joseph-Achielle Le Bel (1847-1930) y el químico holandes Jacobus Hendricus Van´t Hoff (1852-1911) apuntarían, de manera independiente, la disposición tetraédrica de los enlaces del carbono, lo cual sería básico para estudiar la estructura de los compuestos del carbono y la esteroisomería…

A todo esto, ¿qué pasó con la isomería? Este curioso fenómeno (dos o más compuestos químicos con la misma fórmula molecular tienen distintas propiedades fisicoquímicas) ya fue estudiado por Wohler y Justo Liebig (1809-1873), quienes trabajaron con fulminatos (AgNCO) y cianatos de plata (AgOCN). El propio Berzelius conoció estos experimentos y acuñó el término isómero.

BerzeliusNobelQuímica

Berzelius estuvo presente el pasado miércoles 9 de octubre en el acto de anuncio del Premio Nobel de Química 2013. ¿Le ves? 

En 1848, el gran Louis Pasteur (1822-1895), químico y padre de la microbiología, estudió los cristales de sales del ácido tartárico y de su racémico al microscopio, observando que existían dos clases de cristales de igual composición pero simétricos. Johannes Wislecenus (1835-1902) observará también que el ácido láctico producido en la actividad musuclar era ópticamente activo y no así el obtenido en las fermentaciones. Había nacido la isomería óptica. En 1885, Baeyer (1835-1917) introduciría los términos cis/trans para el caso de los isómeros geométricos en compuestos insaturados (hoy se prefiere la denominación Z/E). En 1888, Victor Meyer (1848-1897) introducirá el impedimento estérico, que tan útil resulta en Química Orgánica, y Conrad Loar (1853-1929), el concepto de tautomería.

impedimento estérico

El impedimento estérico radica en que los tamaños de determinados átomos o grupos de átomos pueden afectar a la Química de los compuestos orgánicos, desde desestabilizar determinadas conformaciones a afectar notablemente su reactividad. Fuente: ocwus.us.es

Poco a poco, la estereoquímica irá siendo estudiada con más detalles en otros sistemas químicos como en compuestos de nitrógeno (Le Bel, 1891), azocompuestos (Hantzsch, 1893), carbohidratos (Fischer, 1894), compuestos de azufre (Smiles, 1900), compuestos de selenio y estaño (Pope, 1900-1902) o compuestos de silicio (Kipping, 1907).

Hay mucho más personajes y muchos más acontecimientos que contar. De momento, hemos querido hacer un viaje expres por los principales protagonistas de la Química Orgánica y sus orígenes. Suena el timbre y tenemos que guardar el cuaderno y el estuche. Estaremos deseando acudir a la próxima clase del maestro Bernardo que ha sido generoso y no nos ha mandado deberes aunque sí una frase del propio Berthelot:

La Química crea su propio objeto. Esta facultad creadora, semejante al arte mismo, la distingue esencialmente del resto de ciencias naturales.

Bernardo Herradón  & Luis Moreno

Los viajes alucinógenos de Hofmann y Grof

Las ciencias de la salud cuentan con una larga tradición de experimentación propia: la vacuna del tifus, el cateterismo cardíaco o incluso los implantes de electrodos en el sistema nervioso nacieron gracias que sus inventores se prestaron como conejillos de indias. Muchos de estos científicos han hecho de su cuerpo “su laboratorio”, arriesgando, e incluso perdiendo, la vida con tal de comprobar sus teorías.

Uno de los ejemplos más memorables tuvo lugar el 16 de abril de 1943. Ese día, el químico suizo Albert Hofmann (1906-2008) inhaló o ingirió inadvertidamente un compuesto derivado del hongo de un cultivo. Se encontraba investigando los alcaloides del cornezuelo del centeno. Según referiría después en su autobiografía de 1979: «Me hundí en un estado de intoxicación, no desagradable, caracterizado por una estimulación extraordinaria de la imaginación. En un estado parecido al sueño, con los ojos cerrados, […] percibí una serie ininterrumpida de imágenes fantásticas, formas extraordinarias con intensos despliegues caleidoscópicos de colores». La sustancia en cuestión era dietilamida del ácido lisérgico, o LSD-25. Hofmann la había sintetizado cinco años antes en el curso de su trabajo para los laboratorios Sandoz (hoy Novartis), en Basilea. Entonces pensaban que podría funcionar como posible estimulante de la respiración y la circulación, pero luego esta idea fue abandonada. A su vez, en cambio, Hofman decidió explorar a fondo las propiedades psicotrópicas de la droga. Tres días después de su primera experiencia se administró una pequeña dosis del compuesto. Seguidamente, según describió, el laboratorio se distorsionó de nuevo y se sumergió en un extraño vórtice. Las últimas palabras que ese día pudo garabatear en su cuaderno fueron «deseo de reír». El estado de embriaguez le obligó a abandonar temprano su puesto de trabajo; el trayecto en bicicleta hasta su casa, durante el que tuvo la sensación de permanecer inmóvil, acabaría por convertirse en leyenda: el 19 de abril es conocido como «día de la bicicleta» entre aficionados al LSD de todo el mundo. Hofmann, respetable científico propuesto para el Premio Nobel, volvió a probar LSD cientos de veces más. Él promulgaba que las propiedades químicas de los hongos alucinógenos habían sido utilizadas, con fines terapéuticos por los indígenas, desde la época prehispánica. Su creación, el pasaje para alcanzar los estados mentales alterados abrazados por la contracultura, terminaría siendo prohibida posteriormente por un abuso incontrolado de la sustancia. No obstante, la droga aún despierta interés entre los químicos, quienes continúan examinando sus usos terapéuticos. Entre ellos, tratamientos contra el alcoholismo, la drogodependencia, los trastornos obsesivo-compulsivos y la posibilidad de ayudar a los enfermos terminales a reconciliarse con la muerte.

Se pone de manifiesto que la investigación, fundamental para la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, para el avance del conocimiento y para el desarrollo de nuestra sociedad ha surgido gracias a muchísima investigación y experimentación. Ha supuesto la génesis de multitud de técnicas, instrumentos y sustancias con propiedades muy dispares que han tenido aplicaciones en varios campos de la ciencia. Quizás el conocimiento científico está tan presente en nuestra vida que se ha vuelto invisible. Sin embargo, es preciso recordar que todas esas personas que experimentan y usan fórmulas ininteligibles son los que, más tarde o más temprano, nos transmiten la presencia y utilidad del conocimiento en beneficio de nuestras vidas.

¿Qué relación tuvo Stanislav Grof y Albert Hofmann?

Stanislav Grof fue nada más y nada menor que psiquiatra, médico y psiconauta, narrador de experiencias psicodélicas y cartógrafo de la mente humana. Nacido en Praga, cursó estudios de medicina al conocer de forma subterránea los tratados de psicología de Freud. Después de un tiempo de práctica en el psicoanálisis pensó en abandonar la profesión, debido a la infructuosidad de la técnica… pero en esos momentos cayó en sus manos una dosis de LSD. Se trataba de una muestra enviada desde los mismos laboratorios suizos de la Sandoz, donde trabajaba Albert Hofmann, y la ofrecían por aquel entonces a hospitales psiquiátricos para que investigaran su utilidad en el tratamiento de los desordenes psíquicos. Grof se ofreció como conejillo de indias, ingiriendo la LSD combinando la experiencia con las luces estroboscópicas de un calidoscopio. Desde aquel día Grof supo que detrás de esa sustancia se escondía algo más que un juego de luces y paranoias. La LSD permitía volver a revivir episodios traumáticos que habían quedado ocultos en el trastero de la mente, en el inconsciente. Al poder sacarlos del olvido, y experimentarlos de nuevo como si se tratara de una vuelta al presente de un pasado olvidado, el paciente tenía la oportunidad de poder atravesar e integrar esa experiencia que le había dejado inválido para la vida cotidiana, para la relación con los demás o consigo mismo. Y de aquí, de la biografía, las experiencias se ampliaban al reino de lo que en occidente había sido conocido como mística: el conocimiento del fluir espiritual del cosmos.

Grof trabajó con pacientes esquizofrénicos y neuróticos, recogiendo sus relatos de sus experiencias a la vez que registraba los cambios de su visión respecto al mundo y sobre sí mismos. Aunque el uso de la LSD en Praga era permitido entre la clase médica, había ciertos problemas en lo referente a las experiencias espirituales que los pacientes reportaban en las sesiones, pues por aquellos tiempos Checoslovaquia se encontraba bajo el régimen soviético que como dogma tenía el censurar la existencia del espíritu humano.

Más tarde Grof se trasladó a Estados Unidos, dónde fue invitado como psiquiatra residente en el hospital Johns Hopkins, en Baltimore, donde trabajó con Richard Yensen. En cierta manera los problemas aparecieron también en EE UU: en la primera conferencia que ofreció en este país sobre su trabajo explicó que algunos pacientes neuróticos que habían hecho terapia con LSD, en Praga, abandonaban gradualmente sus tics para pasar a interesarse por la espiritualidad y la práctica del yoga. Ante estas aseveraciones algún psiquiatra neurótico le expuso su sospecha de que lo que había logrado con tal terapia no era más que hacer pasar al paciente de un tipo de neurosis a otra. Sea como fuere, en EE. UU. era difícil obtener permisos para trabajar psiquedélicos, pero en cierta manera había la ventaja de que se podía hablar de ello, conocer a infinidad de personas interesantes y publicar algún que otro libro sobre sus estudios.

Grof siguió trabajando en terapia con LSD, y sobretodo compilando informes de las experiencias de sus pacientes -además de las propias-. Al ordenar estos relatos por tipos obtuvo una especie de cartografía de la mente humana, o sea, una colección de diversas clases de experiencias que, según él, constituían un mapa del inconsciente humano. De este mapa salieron tres categorías: las experiencias de tipo biográfico -experiencias olvidadas generalmente de la infancia-, la secuencia de muerte y renacimiento -análoga a los ritos iniciáticos de culturas arcaicas, y según Grof con un extraordinario paralelismo con el propio nacimiento biológico-, y las fusiones místicas con el cosmos -de las que nace el nombre de Psicología Transpersonal: experiencias que van más allá de la propia biografía de la persona-.

Los libros de Grof son básicamente una exposición de experiencias vividas bajo los efectos de la LSD -o mejor dicho, tras la apertura de las puertas de la percepción que ofrece esta sustancia-. En este sentido puede considerarse que su obra es de la máxima utilidad como una primera introducción a la naturaleza de la experiencia psiquedélica, pues esta puede ser tan sorprendente para un occidental que el dar unos pocos nombres a las cosas puede ayudarle a no creer que ha vivido una serie de experiencias a las que no puede encontrar sentido.

Los efectos descritos por Grof y millones de psiconautas después de él son muy otros: Una visión como la que describen los místicos: un millón de soles brillando con la intensidad de la bomba de Hiroshima. Mi conciencia lanzada fuera de mi cuerpo. Mi yo desaparecido y, al mismo tiempo, fundido con el todo”.

El psiquiatra, que a sus 81 años aún recuerda con detalle las revelaciones recibidas aquel día, medio siglo atrás, renegó casi inmediatamente del psicoanálisis: “Todo lo que me habían enseñado en la universidad era incorrecto -dice-. La conciencia no era únicamente una parte del cerebro. Existen recuerdos del parto y de la primera infancia. Lo que la psiquiatría considera brotes psicóticos son muchas veces episodios de emergencia espiritual”.

El LSD -el ‘tripi’, el ‘ajo’ de toda la vida- se desvelaba además como una extraordinaria herramienta terapéutica: no solo era eficaz para tratar adicciones y superar depresiones (como comprobó en primera persona el actor Cary Grant) sino que “servía a los médicos para entender qué sucedía en la mente de sus pacientes psicóticos y esquizofrénicos”, relató Grof durante una reciente conferencia en Madrid. En un capítulo digno de una película de Kubrick, Grof viajó con 300 dosis de LSD hasta San Petersburgo (Leningrado en aquel entonces) y convidó a sus colegas psiquiatras de la Unión Soviética: “Al poco tiempo en los congresos rusos dejó de hablarse de electroshocks y materialismo dialéctico y se oía a hablar de Herman Hesse y del zen”.

Semejante manjar de los dioses solo podía tener un destino: la prohibición y la persecución. Durante la segunda mitad de los 60, una ola de conservadurismo, sumada a un uso insensato del LSD por parte de la contracultura de EE UU, llevó a la marginación de la droga (hasta entonces “medicina”).

Entonces Grof entra en una nueva etapa, aún más fértil que la anterior, pues inventa un método para alcanzar estados modificados de conciencia sin necesidad de química externa: la respiración holotrópica (del griego “ir hacia el todo”). O más bien, deberíamos decir “reinventa” y “adapta” métodos ancestrales del pranayama, la respiración yóguica: la respiración de fuego, una hiperventilación en la que el cerebro se inunda de DMT, un alcaloide de efectos alucinógenos que, para pasmo de los prohibicionistas, habita en nuestro propio cuerpo.

En cierta manera puede considerarse que Grof, junto a Ken Wilber, es uno de los paradigmas de la Psicología Transpersonal. Con la inestimable ayuda del LSD y plantas maestras de similar jaez (peyote, ayahuasca, hongos psilocibes), Grof fue abriendo su mente hacia las inevitables influencias orientales, el budismo, el hinduismo y la meditación. En semejante caldo de cultivo surge la psicología transpersonal, una rama de la psicología que trasciende el psicoanálisis para estudiar las experiencias cumbres y metafísicas, sacándolas de la cárcel de la psicosis a las que las había condenado Freud.

«Estas herramientas son para la psicología como el microscopio para la biología, o el telescopio para la astronomía»

Publicado en Diario de Avisos – Principia 28 de noviembre de 2013

¿Por qué la ciencia es necesaria?

Hay una actividad humana que causa todo esto:

1) Nos proporciona una vida más larga.

2) Hace que la vida sea más saludable. Monitoriza nuestra salud. Proporciona medicinas que curan nuestras enfermedades, piezas de recambio para nuestro cuerpo, palia dolores y achaques.

3) Nos suministra agua que podemos beber, usar para nuestra higiene o regar nuestras plantaciones.

4) Nos ayuda a tener más y mejores alimentos.

5) Cuida de nuestro ganado y animales de compañía, lo que se refleja en nuestra alimentación y en nuestro ocio.

6) Nos proporciona energía para todo. Lo que implica que no pasamos frío en invierno, ni calor en verano. Permite iluminar nuestras viviendas, lugares de trabajo, o conseguir decoraciones espectaculares. Hace que multitud de aparatos funcionen con corriente eléctrica (un vector energético). Nos permite transportarnos en una variedad de vehículos. Con la energía en forma de calor somos capaces de crear obras de arte (por ejemplo, la cerámica) o instrumentos útiles (por ejemplo, utensilios del hogar). Los electrodomésticos facilitan las tareas del hogar. E infinidad de aplicaciones más que hacen nuestra vida mucho más confortable.

7) Hace que nuestras ropas y sus colores sean más resistentes y atractivos. Mejora nuestro aspecto con perfumes, productos de higiene y de cosmética. Contribuye en la limpieza del hogar y de nuestros utensilios. Ayuda a mantener frescos nuestros alimentos. Prácticamente nos proporciona todos los artículos que usamos a diario.

8  ) Facilita nuestro ocio proporcionando materiales con los que podemos hacer deporte, practicar la jardinería, nos permite leer intersantes obras literarias o cartas de amor; escuchar música, ver la televisión y multitud de actividades con las que lo pasamos bien.

9) Nos permite estar a la última en tecnología: el ordenador más potente y ligero; el móvil más ligero, con la batería más duradera y las máximas aplicaciones; el sistema más moderno de iluminación que permite, además, ahorrar energía; el medio de transporte adecuado que contamine poco, con alta eficiencia y eficacia; el material con el que los deportistas de élite baten marcas y conquistan títulos; y muchas aplicaciones más.

10) Finalmente, y no menos importante, alimenta nuestro espíritu.

La respuesta a la pregunta sólo puede ser una: la CIENCIA.

La diferenciación celular: una molécula del milagro

Los humanos somos el conjunto de miles de millones de células (organismos multi y pluricelulares; a diferencia, por ejemplo, de las bacterias, que son unicelulares), perfectamente diferenciadas en forma, tamaño y, lo realmente importante, en función. Cada una es especialista en llevar a cabo una labor determinada y está perfectamente especializada en ella.

Por ejemplo, en los pulmones tenemos células que tienen una misión, que no la poseen las células que se encuentran en el cerebro, las neuronas (sería raro tener neuronas en los pulmones, ¿no?). Pero en la evolución, ¿quién fue el responsable de enseñar a nuestras células a diferenciarse de tal manera que se pudiera generar una especie tan exquisitamente compleja como la nuestra?

Pues, recientemente, un equipo de investigación de la Universidad de Dundee (Reino Unido), ha identificado una molécula que llamaron c-di-GMP, que constituye la señal que puede inducir la diferenciación hacia una clase de células u otras. El equipo de investigación del hallazgo intentaba conocer al detalle cómo se lleva a cabo ese proceso, un tanto misterioso y fascinante, que hace que células que al principio de todo (posterior a la etapa de fecundación) son idénticas, lleguen a diferenciarse tiempo después en los tipos especializados de células que forman los tejidos, órganos y sistemas de los que estamos formados. Un organismo completo se inicia a partir de una única célula: el huevo o cigoto. Pero ¿cómo es posible que a partir de esa primera célula se originen los más de 200 tipos celulares diferentes que conforman un organismo?

Resulta increíble pensar que nuestro sistema nervioso, nuestro aparato respiratorio, nuestro corazón e, incluso, nuestros huesos, tienen su origen en células que contienen la misma información genética.

Estas primeras células que la ciencia hoy llama totipotentes originan toda esta división y diferenciación celular, estas células madres van dando origen a todo este intrincado y fantástico proceso de crear un nuevo ser. Para llegar a identificar esa molécula, los investigadores trabajaron con un organismo multicelular simple, Dictyostelium (una especie de ameba que se encuentra en la frontera entre lo unicelular y lo pluricelular, siendo por ello un excelente sistema modelo para analizar problemas biológicos), cuyas células que pueden moverse espontáneamente se pueden diferenciar hacia otros dos tipos de células sin movilidad, fácilmente detectables en su ciclo de vida. En ella ha identificado la “sustancia de la transición”, el c-di-GMP, como la señal que induce e inicia la diferenciación hacia la otra clase de célula.

Increíble

Lo descubierto en el estudio ofrece una oportunidad increíble para profundizar en el intrigante proceso que hizo que las células aprendieran a volverse distintas unas de otras en los organismos multicelulares.

Algunas preguntas sobre la evolución humana ya han sido respondidas, pero hay otras todavía necesitan de la investigación de los científicos para esclarecer los mecanismos biológicos que se han puesto en juego para llegar a la vida. Mucho se ha avanzado, pero aún queda mucho por desvelar.

Publicado en Diario de Avisos – Principia 26 de septiembre de 2012