Archivo mensual: octubre 2014

Los obesos atraen más las picaduras de mosquitos

Las calurosas noches de verano convierten el concilio del sueño en una tarea ardua. Si además se le añade el obstáculo de un desagradable zumbido acechando nuestro oído y alterando nuestra paz, es que merodea cerca una terrible amenaza: los insufribles mosquitos. “Si crees que eres muy pequeño para marcar la diferencia, trata de dormir en un cuarto cerrado con un mosquito”, recuerda sabiamente un proverbio africano. Y es que este ‘David puede con Goliat’, ya que los mosquitos necesitan alimentarse de sangre para subsistir, no siendo tan grave este problema como el de la transmisión de enfermedades.

Cada año se producen en el mundo millones de nuevos casos de enfermedades transmitidas por mosquitos o artrópodos, como la malaria, el dengue, la leishmaniasis o el mal de Chagas, que no se deberían ‘dejar de vigilar’ en España ya que es un lugar donde se funden varios factores de riesgo para la emergencia de estas patologías de transmisión vectorial. Aunque los mosquitos pueden transmitir enfermedades, hoy en día no es algo común en España. Excepto casos de extrema rareza, la reacción a una picadura de mosquito es una inflamación en la piel, más acentuada en aquellas personas que tienen hiperestimulado el sistema de mastocitos y eosinófilos -células encargadas de las reacciones alérgicas- y aquellos pacientes atópicos ‘con tendencia a tener reacciones alérgicas’ y con mastocitosis.

En las dos últimas décadas los cambios medioambientales, un aumento de los viajes y el comercio internacional, cambios en las prácticas agrícolas y la rápida urbanización no planificada están causando un aumento de casos y la extensión de muchos vectores por todo el mundo, que hace que surjan nuevos grupos de riesgo como los turistas o quienes viajan por motivos de trabajo. Hay que tener en cuenta que España es un país con un importante movimiento poblacional, ya que recibe todos los años 62 millones de turistas extranjeros de muchos países. Además, más de un millón de españoles viajan a países tropicales, y también hay cerca de cuatro millones de extranjeros de muchas nacionalidades. Con todo ello, es un país de paso obligado de las aves migratorias que vienen de África y que pueden traer enfermedades o vectores pegados a su cuerpo y depositarlos aquí, incluso a través de los vientos procedentes del Sáhara. Esto ha hecho que enfermedades como el dengue, transmitido por mosquitos, se encuentre ya en cien países y se hayan detectado recientemente casos de transmisión local en países cercanos como Francia o Portugal. O el caso de la malaria, siendo el vector de transmisión otro mosquito, que a pesar de haberse controlado la enfermedad en los países más endémicos, se ha vuelto a reintroducir en Europa, especialmente en Grecia, con más de medio centenar de casos de transmisión.

Pero, ¿por qué estos insectos pican más a unas personas que a otras? Existen diferentes factores: el grupo sanguíneo (el 0 es su preferido), el embarazo y el sobrepeso (se ven atraídos por el dióxido de carbono que producimos al respirar y al transpirar) y el sudor (los mosquitos tienen 27 receptores del olor y el ácido láctico que contiene el sudor activa sus radares). No obstante, aparte de una tupida mosquitera, los repelentes que mejor funcionan son: spray de uso tópico (actúan modificando el olor corporal por otro que no resulte atractivo para los mosquitos), enchufes y pulseras (emiten olor y su funcionamiento es similar al de los repelentes tópicos, pero tienen que estar colocados cerca de nosotros para que sean eficaces) y sonidos de alta frecuencia (aparatos de enchufe y aplicaciones para móviles y tablet, que emiten ultrasonidos no detectables por el oído humano con una frecuencia de 5-20 KHz. La señal emitida consiste en un sonido similar al del mosquito macho, un estímulo que las hembras -que son las culpables de las mordeduras- pretenden evitar. Mencionar que muchos estudios científicos han demostrado que existe la posibilidad de que el insecto se vuelva inmune a los repelentes mencionados tras la sobreexposición a los mismos.

Sudar por la noche, como suele ser frecuente en las calurosas noches de verano, es la principal razón por la que nos pican los mosquitos. Independientemente de la especie, todos ellos se ven atraídos por el olor corporal, que se potencia mediante la transpiración de la piel. Tener la sangre dulce, como suele afirmarse comúnmente, no influye para nada. Su sentido del olfato es tremendamente sofisticado, pero solo comprendiéndolo bien se pueden desarrollar métodos o estrategias más eficaces para evitar sus picaduras. El ácido láctico es el compuesto que atrae a los mosquitos Aedes aegypti, una especie que puede ser portadora del virus del dengue y el de la fiebre amarilla. En definitiva, el propio metabolismo y la química del cuerpo juegan un papel principal a la hora de que una persona atraiga más o menos a los mosquitos. Al igual que muchos de los compuestos químicos que desprende nuestro cuerpo, y que son prácticamente imperceptibles para el sistema olfativo de los humanos, atraen a estos insectos, existen otros que los repelen. Una especie de escudo natural que depende plenamente de la genética de cada uno. Sin embargo, para aquellos que no tengan esta suerte, como opciones para repelerlos estaría la de ducharse por las noches justo antes de irse a la cama, para minimizar la transpiración por los poros de nuestra piel, y el uso de plantas que disuadan a los mosquitos si las frotamos contra nuestra piel como el eucalipto, el comino, el tomillo y la canela.

No son igual de efectivos los repelentes de mosquitos químicos (sintéticos) y los naturales. A pesar de que lo natural está de moda, los repelentes a base de derivados de aceites esenciales como citronella, limón o eucaliptus no son tan eficaces como los tradicionales DEET. Además de existir menos estudios científicos que avalen su eficacia, los repelentes naturales tienen un tiempo de acción mucho más corto, por lo que hay que aplicarlos con mayor frecuencia que los sintéticos. Los DEET están diseñados para ser pulverizados sobre la piel. Sin embargo, existe cierta preocupación acerca de los mismos y su toxicidad potencial, y no hay gran demanda de alternativas igualmente eficaces. Para personas que presentan alergias cutáneas están más indicados los repelentes naturales. No obstante, para la Organización Mundial de la Salud (OMS) los repelentes de elección son los sintéticos, ya que su uso normal no presenta riesgo para la salud en la población.

Mosquito

Publicado en Diario de Avisos – Principia 25 de octubre de 2014

http://ciencia.diariodeavisos.com/2014/10/26/los-obesos-atraen-mas-las-picaduras-de-mosquitos/?utm_source=twitterfeed&utm_medium=facebook

Anuncios

Me he olvidado de mí misma… el Alzheimer ha llegado

Auguste Deter. El psiquiatra y neurólogo Alois Alzheimer (1864-1915) identificó por primera vez los síntomas de la enfermedad de Alzheimer en una paciente: Auguste Deter, que trató en 1901. En noviembre de 1906, en la XXXVII Conferencia de Psiquiatría del Sudoeste Alemán en Tübingen, presentó los descubrimientos que hizo al examinar post-mortem el cerebro de su paciente. El título de su trabajo fue ‘Sobre un proceso patológico peculiar grave de la corteza cerebral’, el cual pasaría años más tarde a la historia por considerarse la primera descripción científica de la demencia tipo alzheimer. Gran parte del trabajo de Alzheimer en patología cerebral se basó en el método del neurólogo Franz Nissl, que consistía en una tintura de plata de las secciones histológicas.

En 1995, en los archivos del Hospital Clínico de Frankfurt, se halló la documentación científica original del caso de Auguste Deter con fotografías y manuscritos originales. En ella se pudo comprobar que el doctor Alzheimer realizó un estudio histopatológico (de tejidos neuronales), observando con sorpresa que no encajaba con ninguno de los posibles diagnósticos de la época. No obstante, sus síntomas le recordaban a un mal frecuente en la vejez designado con el término latino demencia desde siglos atrás, y rebautizado como ‘demencia senil’ en 1838 por el psiquiatra francés Jean Esquirol, que lo describía como “el comienzo de un debilitamiento de la memoria, especialmente la memoria de impresiones recientes”. Intrigado con el caso del cerebro de Auguste, al realizar un exhaustivo análisis de los tejidos al microscopio, concluyó lo siguiente: la corteza cerebral aparecía como moteada por numerosas costras o placas de distinta forma y tamaño. Parecía que un tercio de las neuronas habían sido destruidas desde su interior por una especie de “ovillos de fibra” desconocidos, y gran parte de las neuronas dañadas habían perdido su núcleo celular. Este examen histológico mostró lo que hoy se conoce como la pandemia más extendida de este siglo, la de Alzheimer. Este epónimo es universal, pues casi todas las personas han oído hablar de esta enfermedad neurodegenerativa que causa estragos entre la población envejecida de los países desarrollados, estimándose en más de 44 millones de enfermos de Alzheimer en el mundo. En España hay 600.000 personas y cada año se detectan 40.000 nuevos casos. Es frecuente que se detecte, en uno de cada dos casos, en personas mayores de 65 años.

Pero, ¿qué desencadena la aparición de la enfermedad de Alzheimer? En las enfermedades neurodegenerativas se produce un depósito anormal de proteínas, y las proteínas son uno de los constituyentes básicos de las células. Sirven para crear la estructura interior celular y para contactar unas células con otras estableciendo poros, canales y uniones. Todavía no está completado el número total de proteínas que existen en la naturaleza, aunque se estima que los humanos tenemos unas 10.000 proteínas distintas y cada una de nuestras células puede contener entre 800 a 900 millones de proteínas. Teniendo en cuenta que un cerebro humano tiene unas 160 mil millones de células, de las que la mitad son neuronas, el manejo de estas cantidades a nivel microscópico (no hay ninguna neurona que pueda ser visible sin la ayuda de un buen microscopio) explica la gran dificultad en la investigación de estas enfermedades. Las proteínas se encuentran disueltas dentro de la célula y esto permite que la célula pueda utilizarlas. Cuando se alteran, precipitan formando agregados que la célula se ve incapaz de manejarlas.

Según investigaciones del doctor Guillermo García Ribas, coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencia de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y especialista del hospital Ramón y Cajal de Madrid, de momento no podemos evitar que se acumulen las proteínas y se mueran las neuronas, pero sí podemos retrasar las manifestaciones clínicas de estas alteraciones. Parece lógico que, someter a nuestro cerebro a un entrenamiento diario, pueda retrasar la aparición de los síntomas de la enfermedad. También sabemos que los factores de riesgo vascular influyen negativamente en la viabilidad de las neuronas sometidas al entorno que generan las proteínas alteradas. Finalmente, una alimentación equilibrada, rica en nutrientes que tengan propiedades estabilizadoras de las membranas neuronales, pueden retrasar los síntomas de esta enfermedad.

Auguste Deter

Publicado en Diario de Avisos – Principia 11 de octubre de 2014