¿Recordaremos a nuestros alumnos?

“Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar”. Etimológicamente es una palabra procede del latín “re-cordis”, volver a pasar por el corazón. Dicen que de ese término derivó al castellano el verbo acordarse, “tener memoria de algo”, “despertar”. Todavía hoy nos apoyamos en el latín para hacernos más fuertes, para despertarnos de los sentimientos tristes, para revisar nuestras experiencias y buscarles el lugar del cariño y de la memoria. Así como para volver a pasar por nuestros corazones el sentimiento de alegría, el de agradecimiento a la vida por haber conocido a nuestros alumnos, a sus familias, y saber que formarán una parte de nuestro inventario de vivencias en la travesía que es la vida.

Si los departamentos del colegio tuvieran que hacer de los alumnos una mínima semblanza, el departamento de Lengua y Literatura se quedaría sin palabras, sin metáforas y hasta sin diccionarios. Así, quedarían en la memoria y el recuerdo como excelentes personas. Pero, ¿de qué planeta han venido esas personas? Si el departamento de Geografía e Historia se pusiera a investigar y localizara la longitud y latitud de los sentimientos, seguramente no estaríamos aquí trazando el mapa de nuestros días. El departamento de Matemáticas y el de Física y Química convertirían los logaritmos en abrazos y la química en emociones. El departamento de Biología solucionaría la salud del alma y del cuerpo. Con los de Educación Física no tendríamos más flexiones ni carreras y, si hubiese algo que cronometrar, tal vez serían los saltos de alegría por compartir la vida.

Podríamos profundizar aún más y preguntarnos, ¿cómo han llegado esas personas tan entrañables que llamamos alumnos? El departamento de Cultura Clásica lo estaría buscando en las raíces del indoeuropeo, seguramente en las primeras civilizaciones cerca de las orillas de algún río. El departamento de Orientación y Tutoría tendría el trabajo de hacernos reflexionar, y compartiríamos lo verdaderamente importante de nuestra existencia. Incluso, los departamentos de lenguas tan bellas como el Inglés y Francés, apoyarían la existencia de un único idioma, el de nuestros sentimientos.

Pero ahí no queda todo, ¿hacia dónde emprenden su camino esas personas tan queridas como son nuestros alumnos? Ni el departamento de Tecnología, con todos los avances técnicos, podría solucionar la nostalgia que nos dejan. El departamento de Economía se quedaría en la mismísima bancarrota ante tal situación. El departamento de Música podría contribuir con músicas celestiales y melódicas arias de fondo. Tal vez sea el trabajo del departamento de Dibujo el de pintarnos el futuro real, impresionista o abstracto. Incluso, podríamos proponer al departamento de Filosofía que nos llene, los pasillos de axiomas y el patio de de hipótesis y controversias.

¿De dónde vienen, porqué los hemos conocido y hacia dónde irán nuestros alumnos?…, no se preocupen, los profesores no haremos un claustro para sacar estas conclusiones. En la vida de este mundillo de rotuladores y pizarras debemos tener los ojos puestos siempre en el futuro, transmitiendo firmes valores a sus principales protagonistas, USTEDES

Oscar Wilde escribió: “La educación es algo admirable, sin embargo, es bueno recordar que nada que valga la pena se puede enseñar”….. sino descubrir.

Publicado en Revista Magazine Hispano Inglés 2013

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