Agradecimiento a un profesor que deja MARCA

Este post está dedicado a David Hernández (Profesor, Formador y Coach http://constantemutacion.blogspot.com.es/)

Yo, como PROFESOR que también tengo el privilegio de ser, he seguido siempre esta filosofía: “1) Tú importas y 2) Uno aprende mejor aquello que siente”, y como ALUMNO de David, en tan solo dos meses de curso, he sentido lo mismo….no tengo palabras para agradecerle lo que he disfrutado de sus clases.

Para mí, esta 1ª edición del curso de Personal Branding (mayo-julio 2015) organizada en el CIP La Laguna (CEOE), ha sido un viaje de nuevos y grandes descubrimientos: una nueva tendencia importante para el desarrollo personal y profesional (Personal Branding o Marca Personal), unos magníficos compañeros (Amagoia, Gabriela, Rosa, Inés, Antonio, Niobé, Marianella, Bea, Adrián, Mauro, Nieves, Carmen, Jorge, Ana y Lydia) y un excelente MAESTRO de lo académico y lo personal, David. Estoy seguro de que hablo por todos los compañeros del curso que, después de las brillantes dinámicas que hacíamos con David en el aula, nos ha dejado una profunda huella en nuestra memoria.

Aprendí de otro gran profesor conocido por ambos, Borja de Mesa, que “a ninguna persona le importa todo lo que sabes o lo que eres si no le demuestras antes que te preocupas por ella”. Se me quedó grabado, esto David lo lleva a rajatabla. Contagia en el aula su “buen rollo”, su alegría, su actitud positiva y propicia las condiciones para un excelente ambiente de trabajo. Se nota su implicación y cariño en la preparación de sus clases y se percibe su cercanía en el trato por la ayuda que brinda a los que tiene a su alrededor. Sin darnos cuenta, tus alumnos, vamos desarrollando destrezas y habilidades en el proceso de aprendizaje de una manera amena y divertida.

Me quedo con dos frases con la que David empezó nuestro curso: “Te distingues o te extingues” y “Si eres uno más, eres uno menos”.

Y para poner fin a este post, parafraseando a Aristóteles, darte las gracias amigo David por “Hacer y Sentir lo que haces día a día. Haces que la excelencia no sea un acto, sino un hábito en tu desarrollo personal y en tu involucración como docente”. Un abrazo

Foto curso Personal Branding_14Jul15

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“Nuestro miedo más profundo”

Ortega y Gasset, relevante filósofo español del siglo XX, acuñó como máxima en su vida el verso de Píndaro “Llega a ser el que eres”. Este lema enuncia autenticidad, fidelidad a nosotros mismos, manifiesta que hagamos de nuestra vida una biografía que, en la mayor medida posible, sea elección nuestra y no conformación externa, un ejercicio de realización de nuestra vocación personal antes que otra cosa. Por lo tanto, en todo lo que realizamos dejamos nuestra HUELLA: huellas duras, profundas, difíciles de borrar; huellas dulces, suaves, sensibles; huellas fuertes, seguras. No deja huella quien quiere, sino quien puede….y ustedes, 50ª Promoción del Colegio, dejan huella en el lugar más difícil: la memoria. No tengan miedo de continuar el camino, seguirán dejando huellas y estoy seguro de que están preparados para seguir aprendiendo durante toda la vida. Termino con un poema de Marianne Williamson (poetisa estadounidense, 1952) que espero les acompañe.

“Nuestro temor más profundo no es que seamos inadecuados.

Nuestro temor más profundo es que somos excesivamente poderosos.

Es nuestra luz, y no nuestra oscuridad, la que nos atemoriza.

Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, magnífico, talentoso y fabuloso?

En realidad, ¿quién eres para no serlo?

Infravalorándote no ayudas al mundo.

No hay nada de instructivo en encogerse para que otras personas no se sientan inseguras cerca de ti.

Esta grandeza de espíritu no se encuentra solo en algunos de nosotros; está en todos.

Y al permitir que brille nuestra propia luz, de forma tácita estamos dando a los demás permiso para hacer lo mismo.

Al liberarnos de nuestro propio miedo, automáticamente nuestra presencia libera a otros”.

Logo 50 años colegio

(Publicado en la revista Magazine Hispano Inglés nº 22. Junio 2015)

¿Recordaremos a nuestros alumnos?

“Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar”. Etimológicamente es una palabra procede del latín “re-cordis”, volver a pasar por el corazón. Dicen que de ese término derivó al castellano el verbo acordarse, “tener memoria de algo”, “despertar”. Todavía hoy nos apoyamos en el latín para hacernos más fuertes, para despertarnos de los sentimientos tristes, para revisar nuestras experiencias y buscarles el lugar del cariño y de la memoria. Así como para volver a pasar por nuestros corazones el sentimiento de alegría, el de agradecimiento a la vida por haber conocido a nuestros alumnos, a sus familias, y saber que formarán una parte de nuestro inventario de vivencias en la travesía que es la vida.

Si los departamentos del colegio tuvieran que hacer de los alumnos una mínima semblanza, el departamento de Lengua y Literatura se quedaría sin palabras, sin metáforas y hasta sin diccionarios. Así, quedarían en la memoria y el recuerdo como excelentes personas. Pero, ¿de qué planeta han venido esas personas? Si el departamento de Geografía e Historia se pusiera a investigar y localizara la longitud y latitud de los sentimientos, seguramente no estaríamos aquí trazando el mapa de nuestros días. El departamento de Matemáticas y el de Física y Química convertirían los logaritmos en abrazos y la química en emociones. El departamento de Biología solucionaría la salud del alma y del cuerpo. Con los de Educación Física no tendríamos más flexiones ni carreras y, si hubiese algo que cronometrar, tal vez serían los saltos de alegría por compartir la vida.

Podríamos profundizar aún más y preguntarnos, ¿cómo han llegado esas personas tan entrañables que llamamos alumnos? El departamento de Cultura Clásica lo estaría buscando en las raíces del indoeuropeo, seguramente en las primeras civilizaciones cerca de las orillas de algún río. El departamento de Orientación y Tutoría tendría el trabajo de hacernos reflexionar, y compartiríamos lo verdaderamente importante de nuestra existencia. Incluso, los departamentos de lenguas tan bellas como el Inglés y Francés, apoyarían la existencia de un único idioma, el de nuestros sentimientos.

Pero ahí no queda todo, ¿hacia dónde emprenden su camino esas personas tan queridas como son nuestros alumnos? Ni el departamento de Tecnología, con todos los avances técnicos, podría solucionar la nostalgia que nos dejan. El departamento de Economía se quedaría en la mismísima bancarrota ante tal situación. El departamento de Música podría contribuir con músicas celestiales y melódicas arias de fondo. Tal vez sea el trabajo del departamento de Dibujo el de pintarnos el futuro real, impresionista o abstracto. Incluso, podríamos proponer al departamento de Filosofía que nos llene, los pasillos de axiomas y el patio de de hipótesis y controversias.

¿De dónde vienen, porqué los hemos conocido y hacia dónde irán nuestros alumnos?…, no se preocupen, los profesores no haremos un claustro para sacar estas conclusiones. En la vida de este mundillo de rotuladores y pizarras debemos tener los ojos puestos siempre en el futuro, transmitiendo firmes valores a sus principales protagonistas, USTEDES

Oscar Wilde escribió: “La educación es algo admirable, sin embargo, es bueno recordar que nada que valga la pena se puede enseñar”….. sino descubrir.

Publicado en Revista Magazine Hispano Inglés 2013

3 reglas para despertar el aprendizaje

El profesor de química Ramsey Musallam muestra cuál es el verdadero papel del educador: cultivar la curiosidad. En una charla personal y divertida, plantea las 3 reglas para estimular la imaginación y el aprendizaje, y lograr que los estudiantes se emocionen acerca de cómo funciona el mundo.

Kepler, la estrella de Navidad y los Reyes Magos

Se suele mencionar a los Reyes Magos de Oriente para desacreditar al libro sagrado del cristianismo, la Biblia, pero éstos no fueron personajes creados por la tradición cristiana. Su existencia, además de quedar bien testimoniada en el Evangelio, ha sido documentada por descubrimientos arqueológicos.

Esta curiosa y extraordinaria revelación se encuentra contenida en una tablilla, en la que se acuñaron caracteres cuneiformes, siendo ésta un auténtico documento astronómico y astrológico -en aquella época ambas disciplinas eran inseparables- que revela la existencia de una conjunción entre Júpiter y Saturno ocurrida en la constelación de Piscis en el siglo VII antes de Cristo.

Los Evangelios enmarcan el nacimiento de Jesús en tiempos del censo del imperio ordenado por César Augusto, cuando Quirino era gobernador de Siria, y en los últimos años del rey Herodes, quien falleció en el siglo IV a.C. El nacimiento de Jesús fue precedido por la aparición de una estrella especialmente luminosa en el cielo de Palestina, fenómeno que también refiere la mencionada tablilla de barro. Durante siglos, los especialistas han discutido sobre ello: ¿se trataba realmente de una estrella?, ¿un cometa?, ¿un planeta? ¿qué fue lo que realmente vieron los magos? Las hipótesis son muy variadas, pero nadie duda de que se tratara de un acontecimiento astronómico de notable importancia que llevara a afrontar a los “reyes magos” a un viaje de unos mil kilómetros con el objetivo de rendir homenaje a un recién nacido. No obstante, resaltar que la palabra mago procede del griego “magoi”, que era el término usado para nombrar a los sacerdotes persas y babilonios especialistas en el estudio de la astronomía y astrología.

El 17 de diciembre de 1603, Johannes Kepler, astrónomo y matemático de la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo, al observar con un modesto telescopio desde el castillo de Praga el acercamiento de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, quiso averiguar si se estaba repitiendo el mismo fenómeno descrito en el Evangelio. Tras realizar intensos cálculos llegó a la conclusión de que ese acontecimiento debía haber sucedido también en el año VII a.C. Recordó también que el ilustre rabino y escritor Isaac Abravanel (1437-1508) había dicho que el Mesías aparecería necesariamente durante una conjunción de Júpiter y Saturno, en la constelación de Piscis. Kepler habló en sus libros de su descubrimiento, pero la hipótesis cayó en el olvido, perdida entre su inmenso legado astronómico.

Siglos después, en 1925, el científico alemán P. Schanabel ofrecía al mundo una demostración científica clara de lo que Kepler dejó recogido en sus libros. Pudo descifrar anotaciones neobabilonias de escritura cuneiforme en otra tablilla encontrada en una antigua escuela de astrología de la ciudad de Sippar, donde confluían los ríos Tigris y Eufrates, a unos cien kilómetros al norte de Babilonia. En la actualidad, la tablilla se encuentra en el Museo estatal de Berlín.

En esa tabla, Schnabel también halló el mismo dato: la conjunción entre Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis en el siglo VII a.C. Además, según los cálculos matemáticos, esta triple conjunción se vio con gran claridad en la región del Mediterráneo. Una vez más, se confirmaba lo escrito por San Mateo en el siglo I.

Si este descubrimiento se identifica con la estrella de Navidad de la que habla el Evangelio de Mateo, el significado astrológico de las tres conjunciones hace sumamente creíble la decisión de los Reyes Magos de emprender un largo viaje hasta Jerusalén para buscar al Mesías recién nacido. Según explica el prestigioso catedrático de fenomenología de la religión de la Universidad Pontificia Gregoriana, Giovanni Magnani, “en la antigua astrología, Júpiter era considerado como la estrella del Príncipe del mundo y la constelación de Piscis como el signo del final de los tiempos. El planeta Saturno era considerado en Oriente como la estrella de Palestina. Cuando Júpiter se encuentra con Saturno en la constelación de Piscis, significa que el Señor del final de los tiempos se aparecerá este año en Palestina. Con esta expectativa llegan los Magos a Jerusalén, según el Evangelio de Mateo 2,2: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle”, preguntaron los magos a los habitantes de Jerusalén y después a Herodes.

La triple conjunción de los dos planetas en la constelación de Piscis explica también la aparición y la desaparición de la estrella, dato confirmado por el Evangelio. La tercera conjunción de Júpiter y Saturno, unidos como si se tratara de un gran astro, tuvo lugar del 5 al 15 de diciembre. En el crepúsculo, la intensa luz podía verse al mirar hacia el Sur, de modo que los Magos de Oriente, al caminar de Jerusalén a Belén, la tenían en frente. La estrella parecía moverse, como explica el Evangelio, “delante de ellos” (Mt 2, 9).

En fin, fenómenos y observaciones astronómicas aparte, preferimos quedarnos con la ilusión de la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar a nuestros hogares…

 (Fuente: internet)

Los obesos atraen más las picaduras de mosquitos

Las calurosas noches de verano convierten el concilio del sueño en una tarea ardua. Si además se le añade el obstáculo de un desagradable zumbido acechando nuestro oído y alterando nuestra paz, es que merodea cerca una terrible amenaza: los insufribles mosquitos. “Si crees que eres muy pequeño para marcar la diferencia, trata de dormir en un cuarto cerrado con un mosquito”, recuerda sabiamente un proverbio africano. Y es que este ‘David puede con Goliat’, ya que los mosquitos necesitan alimentarse de sangre para subsistir, no siendo tan grave este problema como el de la transmisión de enfermedades.

Cada año se producen en el mundo millones de nuevos casos de enfermedades transmitidas por mosquitos o artrópodos, como la malaria, el dengue, la leishmaniasis o el mal de Chagas, que no se deberían ‘dejar de vigilar’ en España ya que es un lugar donde se funden varios factores de riesgo para la emergencia de estas patologías de transmisión vectorial. Aunque los mosquitos pueden transmitir enfermedades, hoy en día no es algo común en España. Excepto casos de extrema rareza, la reacción a una picadura de mosquito es una inflamación en la piel, más acentuada en aquellas personas que tienen hiperestimulado el sistema de mastocitos y eosinófilos -células encargadas de las reacciones alérgicas- y aquellos pacientes atópicos ‘con tendencia a tener reacciones alérgicas’ y con mastocitosis.

En las dos últimas décadas los cambios medioambientales, un aumento de los viajes y el comercio internacional, cambios en las prácticas agrícolas y la rápida urbanización no planificada están causando un aumento de casos y la extensión de muchos vectores por todo el mundo, que hace que surjan nuevos grupos de riesgo como los turistas o quienes viajan por motivos de trabajo. Hay que tener en cuenta que España es un país con un importante movimiento poblacional, ya que recibe todos los años 62 millones de turistas extranjeros de muchos países. Además, más de un millón de españoles viajan a países tropicales, y también hay cerca de cuatro millones de extranjeros de muchas nacionalidades. Con todo ello, es un país de paso obligado de las aves migratorias que vienen de África y que pueden traer enfermedades o vectores pegados a su cuerpo y depositarlos aquí, incluso a través de los vientos procedentes del Sáhara. Esto ha hecho que enfermedades como el dengue, transmitido por mosquitos, se encuentre ya en cien países y se hayan detectado recientemente casos de transmisión local en países cercanos como Francia o Portugal. O el caso de la malaria, siendo el vector de transmisión otro mosquito, que a pesar de haberse controlado la enfermedad en los países más endémicos, se ha vuelto a reintroducir en Europa, especialmente en Grecia, con más de medio centenar de casos de transmisión.

Pero, ¿por qué estos insectos pican más a unas personas que a otras? Existen diferentes factores: el grupo sanguíneo (el 0 es su preferido), el embarazo y el sobrepeso (se ven atraídos por el dióxido de carbono que producimos al respirar y al transpirar) y el sudor (los mosquitos tienen 27 receptores del olor y el ácido láctico que contiene el sudor activa sus radares). No obstante, aparte de una tupida mosquitera, los repelentes que mejor funcionan son: spray de uso tópico (actúan modificando el olor corporal por otro que no resulte atractivo para los mosquitos), enchufes y pulseras (emiten olor y su funcionamiento es similar al de los repelentes tópicos, pero tienen que estar colocados cerca de nosotros para que sean eficaces) y sonidos de alta frecuencia (aparatos de enchufe y aplicaciones para móviles y tablet, que emiten ultrasonidos no detectables por el oído humano con una frecuencia de 5-20 KHz. La señal emitida consiste en un sonido similar al del mosquito macho, un estímulo que las hembras -que son las culpables de las mordeduras- pretenden evitar. Mencionar que muchos estudios científicos han demostrado que existe la posibilidad de que el insecto se vuelva inmune a los repelentes mencionados tras la sobreexposición a los mismos.

Sudar por la noche, como suele ser frecuente en las calurosas noches de verano, es la principal razón por la que nos pican los mosquitos. Independientemente de la especie, todos ellos se ven atraídos por el olor corporal, que se potencia mediante la transpiración de la piel. Tener la sangre dulce, como suele afirmarse comúnmente, no influye para nada. Su sentido del olfato es tremendamente sofisticado, pero solo comprendiéndolo bien se pueden desarrollar métodos o estrategias más eficaces para evitar sus picaduras. El ácido láctico es el compuesto que atrae a los mosquitos Aedes aegypti, una especie que puede ser portadora del virus del dengue y el de la fiebre amarilla. En definitiva, el propio metabolismo y la química del cuerpo juegan un papel principal a la hora de que una persona atraiga más o menos a los mosquitos. Al igual que muchos de los compuestos químicos que desprende nuestro cuerpo, y que son prácticamente imperceptibles para el sistema olfativo de los humanos, atraen a estos insectos, existen otros que los repelen. Una especie de escudo natural que depende plenamente de la genética de cada uno. Sin embargo, para aquellos que no tengan esta suerte, como opciones para repelerlos estaría la de ducharse por las noches justo antes de irse a la cama, para minimizar la transpiración por los poros de nuestra piel, y el uso de plantas que disuadan a los mosquitos si las frotamos contra nuestra piel como el eucalipto, el comino, el tomillo y la canela.

No son igual de efectivos los repelentes de mosquitos químicos (sintéticos) y los naturales. A pesar de que lo natural está de moda, los repelentes a base de derivados de aceites esenciales como citronella, limón o eucaliptus no son tan eficaces como los tradicionales DEET. Además de existir menos estudios científicos que avalen su eficacia, los repelentes naturales tienen un tiempo de acción mucho más corto, por lo que hay que aplicarlos con mayor frecuencia que los sintéticos. Los DEET están diseñados para ser pulverizados sobre la piel. Sin embargo, existe cierta preocupación acerca de los mismos y su toxicidad potencial, y no hay gran demanda de alternativas igualmente eficaces. Para personas que presentan alergias cutáneas están más indicados los repelentes naturales. No obstante, para la Organización Mundial de la Salud (OMS) los repelentes de elección son los sintéticos, ya que su uso normal no presenta riesgo para la salud en la población.

Mosquito

Publicado en Diario de Avisos – Principia 25 de octubre de 2014

http://ciencia.diariodeavisos.com/2014/10/26/los-obesos-atraen-mas-las-picaduras-de-mosquitos/?utm_source=twitterfeed&utm_medium=facebook

Me he olvidado de mí misma… el Alzheimer ha llegado

Auguste Deter. El psiquiatra y neurólogo Alois Alzheimer (1864-1915) identificó por primera vez los síntomas de la enfermedad de Alzheimer en una paciente: Auguste Deter, que trató en 1901. En noviembre de 1906, en la XXXVII Conferencia de Psiquiatría del Sudoeste Alemán en Tübingen, presentó los descubrimientos que hizo al examinar post-mortem el cerebro de su paciente. El título de su trabajo fue ‘Sobre un proceso patológico peculiar grave de la corteza cerebral’, el cual pasaría años más tarde a la historia por considerarse la primera descripción científica de la demencia tipo alzheimer. Gran parte del trabajo de Alzheimer en patología cerebral se basó en el método del neurólogo Franz Nissl, que consistía en una tintura de plata de las secciones histológicas.

En 1995, en los archivos del Hospital Clínico de Frankfurt, se halló la documentación científica original del caso de Auguste Deter con fotografías y manuscritos originales. En ella se pudo comprobar que el doctor Alzheimer realizó un estudio histopatológico (de tejidos neuronales), observando con sorpresa que no encajaba con ninguno de los posibles diagnósticos de la época. No obstante, sus síntomas le recordaban a un mal frecuente en la vejez designado con el término latino demencia desde siglos atrás, y rebautizado como ‘demencia senil’ en 1838 por el psiquiatra francés Jean Esquirol, que lo describía como “el comienzo de un debilitamiento de la memoria, especialmente la memoria de impresiones recientes”. Intrigado con el caso del cerebro de Auguste, al realizar un exhaustivo análisis de los tejidos al microscopio, concluyó lo siguiente: la corteza cerebral aparecía como moteada por numerosas costras o placas de distinta forma y tamaño. Parecía que un tercio de las neuronas habían sido destruidas desde su interior por una especie de “ovillos de fibra” desconocidos, y gran parte de las neuronas dañadas habían perdido su núcleo celular. Este examen histológico mostró lo que hoy se conoce como la pandemia más extendida de este siglo, la de Alzheimer. Este epónimo es universal, pues casi todas las personas han oído hablar de esta enfermedad neurodegenerativa que causa estragos entre la población envejecida de los países desarrollados, estimándose en más de 44 millones de enfermos de Alzheimer en el mundo. En España hay 600.000 personas y cada año se detectan 40.000 nuevos casos. Es frecuente que se detecte, en uno de cada dos casos, en personas mayores de 65 años.

Pero, ¿qué desencadena la aparición de la enfermedad de Alzheimer? En las enfermedades neurodegenerativas se produce un depósito anormal de proteínas, y las proteínas son uno de los constituyentes básicos de las células. Sirven para crear la estructura interior celular y para contactar unas células con otras estableciendo poros, canales y uniones. Todavía no está completado el número total de proteínas que existen en la naturaleza, aunque se estima que los humanos tenemos unas 10.000 proteínas distintas y cada una de nuestras células puede contener entre 800 a 900 millones de proteínas. Teniendo en cuenta que un cerebro humano tiene unas 160 mil millones de células, de las que la mitad son neuronas, el manejo de estas cantidades a nivel microscópico (no hay ninguna neurona que pueda ser visible sin la ayuda de un buen microscopio) explica la gran dificultad en la investigación de estas enfermedades. Las proteínas se encuentran disueltas dentro de la célula y esto permite que la célula pueda utilizarlas. Cuando se alteran, precipitan formando agregados que la célula se ve incapaz de manejarlas.

Según investigaciones del doctor Guillermo García Ribas, coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencia de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y especialista del hospital Ramón y Cajal de Madrid, de momento no podemos evitar que se acumulen las proteínas y se mueran las neuronas, pero sí podemos retrasar las manifestaciones clínicas de estas alteraciones. Parece lógico que, someter a nuestro cerebro a un entrenamiento diario, pueda retrasar la aparición de los síntomas de la enfermedad. También sabemos que los factores de riesgo vascular influyen negativamente en la viabilidad de las neuronas sometidas al entorno que generan las proteínas alteradas. Finalmente, una alimentación equilibrada, rica en nutrientes que tengan propiedades estabilizadoras de las membranas neuronales, pueden retrasar los síntomas de esta enfermedad.

Auguste Deter

Publicado en Diario de Avisos – Principia 11 de octubre de 2014